Ir al contenido principal

Destacado

Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Frituras

     El olor a aceite burbujeante, tan caliente como el ardor que quemaba en mi estómago por hambre, me atraía como un embrujo hacia la tiendita de la escuela Román Baldorioty de Castro. El chisporroteo constante me llamaba por mi nombre, como si cada gota de grasa supiera exactamente el anhelo de mi cuerpo ante la prohibición constante de mi padre por comer frituras.

     Detrás del cristal empañado, los Cheese Dogs dorados descansaban en fila, inflados, brillantes, casi vivos, como si respiraran el mismo aire espeso que yo tragaba con ansiedad. Eso ante el deseo de abrir mi boca y sentir el crujido caliente rompiéndose entre mis dientes, derramándose lento el queso, salado, casi prohibido sobre mi lengua. 

     De adulta, la grasa ya no me envuelve ni me atrae con sus encantos; aprendí a domesticar el anhelo y a dejarme seducir, en cambio, por la lentitud de un buen vino.

MTG 6/4




Comentarios

Entradas populares