Ir al contenido principal

Destacado

Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Hiperactiva

Mi amígdala cerebral está hiperactiva.

Escucho a las hormigas hablar sobre cómo quieren arrancarme la piel, picando lentamente cada pedazo de mi cuerpo —tic… tic… tic— hasta verme desangrar.

Mientras tanto, en la terraza, las avispas revolotean sobre mi cabeza —bzzzz, bzzzz— y se mofan de mi ingenuidad por atreverme a estar cerca de ellas.

Los vecinos gritan. 
La madre grita. 
El niño llora —aaah… aaah…—.
Los gatos maúllan —miiiaaau… miiiaaau—.
Las gallinas cantan —clo, clo, clo… cooo—.

Las puertas se restrallan y retumban contra las paredes —¡pam!… ¡pam!… ¡crash!—.

Incluso puedo escuchar el zumbido de la olla de presión en su cocina —ssssssss… tac… tac… ssssss—.

La tierra también me habla.
Tiembla.
Me envía señales.
Me invita a moverme hacia un refugio seguro,
un lugar donde solo pueda escuchar el latido de mi propio corazón 
—tum… tum… tum—.

MTG 14/3



Comentarios

Entradas populares