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Espejismo

Otra vez me encuentro rozando esa fina línea entre la realidad y la virtualidad, intentando encontrar el amor en una pantalla, y hallando únicamente inmediatez, fugacidad, ausencia de compromiso y una profunda desilusión. Otra vez me cuestiono si debo cerrar la aplicación o seguir prostituyéndome sin ganancias, dejando que hombres ajenos decidan cuánta belleza ostento o qué arreglos debo hacerme para lucir como ellos quieren. Otra vez me desilusiona abrirme a la absurda honestidad de mi vida; contarles sobre mis trastornos, mis logros, mis sueños y mis alegrías. Leer y escuchar cómo se llenan la boca de elogios por un par de horas y, al caer la noche, el sueño se lleva mi nombre de sus pensamientos. MTG 22/3

Hiperactiva

Mi amígdala cerebral está hiperactiva.

Escucho a las hormigas hablar sobre cómo quieren arrancarme la piel, picando lentamente cada pedazo de mi cuerpo —tic… tic… tic— hasta verme desangrar.

Mientras tanto, en la terraza, las avispas revolotean sobre mi cabeza —bzzzz, bzzzz— y se mofan de mi ingenuidad por atreverme a estar cerca de ellas.

Los vecinos gritan. 
La madre grita. 
El niño llora —aaah… aaah…—.
Los gatos maúllan —miiiaaau… miiiaaau—.
Las gallinas cantan —clo, clo, clo… cooo—.

Las puertas se restrallan y retumban contra las paredes —¡pam!… ¡pam!… ¡crash!—.

Incluso puedo escuchar el zumbido de la olla de presión en su cocina —ssssssss… tac… tac… ssssss—.

La tierra también me habla.
Tiembla.
Me envía señales.
Me invita a moverme hacia un refugio seguro,
un lugar donde solo pueda escuchar el latido de mi propio corazón 
—tum… tum… tum—.

MTG 14/3



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