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Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Saciada

Ellos la invitaban a probar la cremosidad de la leche, a hundir el cuerpo en colchones de hotel, a cumplir fantasías tibias, húmedas, entre luces tenues y manos que fingían conocer el placer sin conocerla.

Pero llegaron tarde.

Ella estaba saciada de líquido; a veces se cuestionaba la fecha de caducidad, la calidad, la procedencia de eso que con tanto fervor le prometían.

Ya había dormido entre sábanas de seda y almohadas rellenas de plumas. Prefería hacer el amor en una habitación propia, que pudiera llamar hogar, antes que en el palacio de otro.

Nada la sorprendía.

Nadie la encendía.

Había aprendido a descubrirse, a satisfacerse consigo misma, a seleccionar con cuidado aquello que realmente merecía tocar su piel.

El lujo, la disponibilidad, el exceso dejaron de seducirla.

Se preguntaba a diario si los ofrecimientos de bañar su cuerpo en leche eran reales, si existiría un segundo, tercer o cuarto encuentro, o si todo terminaría siendo otro envase brillante para un contenido vacío.

Amor.

Amor.

Amor.

Solo quería ser amada. Y sus manos lo sabían mejor que ellos.

MTG 13/2



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