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Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Pasaje

Ella tomaba aviones para escapar. Compraba pasajes sin importar el destino; necesitaba estar en las nubes, conocer otras personas, culturas nuevas, huir de la rutina y de la monotonía.

Con el pasar del tiempo, comenzó a darse cuenta de que cada boleto de avión venía acompañado de una historia —una cada vez más triste que la anterior— decidió dejar de comprar pasajes aéreos. Identificó que cada boleto era el resultado de una relación fallida, de una discusión familiar, de una herida abierta, de alguna situación laboral.

Dejó de huir. Esta vez salía de su isla con la excusa del trabajo, premios, conferencias, tocar la cima del éxito. República Dominicana, Colombia, Costa Rica, Perú y Brasil fueron solo algunos de sus destinos.

Sin embargo, la ansiedad la abrazaba; ya no se sentía bien ni en las nubes ni en la tierra. Quería desaparecer, de su trabajo y de los aeropuertos. Dejó de volar. Se refugió en sí misma, en su hijo, buscando sanar un trastorno que la acompañaría por el resto de su vida.

Hoy, luego de años, se compró un pasaje de avión. No para escapar ni para trabajar. Lo compró porque se lo merece, no por necesidad, sino por paz. Esta vez no huía, elegía quedarse con ella.

MTG 15/2



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