Destacado
- Obtener vínculo
- X
- Correo electrónico
- Otras apps
Descompuesta
—Buenos días, Clarisa, ¿qué te trae por aquí?
—Doctor, algo me pasa y quiero que me diga qué es. Me siento cansada, a veces me cuesta concentrarme, tengo dolores musculares y, últimamente, siento que mi energía no es la misma. Me duele hasta tener sexo y ¡cómo me lo disfrutaba!
—Entiendo. ¿Cómo es tu rutina diaria?
—Trabajo por cuenta propia ofreciendo coaching y educación sobre manejo de emociones, metodologías de enseñanza, entre muchos otros temas. Mientras, soy madre autónoma de un niño de cuatro años. Ah, y también mantengo al día mi hogar, cocino todos los días…
—¿Duermes bien?
—Depende de lo que considere “bien”. Me quedo dormida con la primera estrella que sale en el cielo y me levanto temprano porque mi hijo cree que el sol sale solo para él.
—¿Alimentación?
—Balanceada. Sin azúcar, sin grasas saturadas, sin sodio en exceso. Algunos días soy vegana, otros quiero ser carnívora, pero siempre estoy cuidando de seguir las etiquetas nutricionales.
—¿Ejercicio?
—¿Sabe, doctor? Me siento en una entrevista de televisión, pero contestando su pregunta: hago senderismo, voy al gimnasio y, cuando mi hijo decide que soy un trampolín humano, hago cardio involuntario. Vamos seguido al parque, brincamos como monos y corremos como gacelas.
—¿Estrés?
—Jajajajajajajaja.
—¿Risa sarcástica?
—No, doctor, la vida de una madre autónoma y profesional es un paraíso de tranquilidad. Todos los días son la misma rutina. ¡Pero claro que tengo algo de estrés!, pero nada que no pueda manejar. Con todo lo que he aprendido a través de la vida y los libros que he leído, cuando siento estrés practico técnicas de relajación.
—Ya veo. Haremos algunos análisis, solo para descartar cualquier cosa.
Una semana después de la consulta:
—Tengo tus resultados.
—¿Y? ¿Es grave? ¿Estoy descompuesta?
—Todo salió normal.
—No puede ser. Algo tiene que estar mal. Hoy me siento peor que cuando lo visité la semana pasada.
—No, en serio. No hay nada preocupante en tus análisis.
—Tengo que cruzar los brazos porque de verdad necesito que me explique por qué me siento así. No duermo bien, me duele el cuerpo, mi concentración no es la misma… ¿No será que debe repetir los análisis? Quizás me dieron los resultados equivocados. Estoy desesperada, ya no rindo lo mismo profesionalmente y algunos días, mientras juego a ser la Mujer Araña, me quedo dormida al lado de mi hijo.
—Mira, tu cuerpo está bien, pero tu vida es una maratón sin línea de meta. Trabajas, crías a tu hijo sola, te exiges físicamente y, por lo que veo, mentalmente también.
—Pero yo manejo mis emociones. ¡Soy coach y ofrezco talleres de manejo de ansiedad, doctor!
—Sí, y seguro ayudas a muchas personas. Pero a veces, quienes enseñan a otros a estar bien se olvidan de aplicarlo a sí mismos.
—O sea, ¿está diciendo que no necesito medicina, sino vacaciones?
—No te voy a recetar un resort con todo incluido, pero sí recomendarte que cuides tu descanso, que te permitas pausas, que sueltes el control a veces. La salud no es solo física, es emocional, mental y hasta social. La salud es holística.
—…Ok, eso tiene sentido. Pero si no me da un diagnóstico médico, al menos mándeme con un especialista. Según lo que me dice, estoy bien descompuesta.
—Perfecto. Te voy a referir a un psicólogo.
—¿Psicólogo? ¡Pero si yo soy la que da coaching sobre emociones!
—Y los médicos van a chequeos con otros médicos. Nadie puede sanarse solo.
—Está bien, iré… pero solo si es un psicólogo cuarentón, guapo, soltero y dispuesto a sanarme entre sábanas doradas.
—No suelo hacer de celestino, pero veré qué puedo hacer.
—Mire, doctor, si al final me voy a estresar menos, dormir mejor y hasta sentirme feliz… ¡Tal vez usted debería dar coaching de manejo emocional también!
—O tal vez debería empezar a cobrar extra por terapia de pareja.
—¡Ja! Si el psicólogo está bueno, le paso su comisión.
MTG 18/2
- Obtener vínculo
- X
- Correo electrónico
- Otras apps

Comentarios
Publicar un comentario