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Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Crisantemos

Había tenido el cuidado de precisar la edad antes de dejar sobre la mesa un ramo de crisantemos amarillos aquel 14 de febrero. Llevaba una semana recibiendo quimioterapia; su cabello largo y rizado, color oro, se había desprendido en mechones, como hojas en otoño, y su piel, antes luminosa, lucía pálida y traslúcida, tensada sobre los huesos. Su físico estaba irreconocible, pero sus ojos grandes y brillantes insistían en vivir. Él cursaba su último semestre de internado en medicina oncológica. Al entrar a la habitación, la paciente le resultó conocida, aunque no sabía de dónde. Ella yacía dormida en la cama. Nunca imaginó que la niña que le había entregado su primer beso durante su infancia sería también su primera paciente. Había llegado a despedirse de él por última vez; al leer su nombre en el expediente médico lo supo. Desde ese momento, le regaló una flor por cada día de sus vidas.

MTG 16/2



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