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Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Vendada

Ella se enamoró de su voz, esa que la tranquilizaba en el caos. La misma que le daba esperanza en medio de la penumbra. Que la calentaba a la distancia cuando el invierno la consumía. Aquella voz que la hacía tener fantasías húmedas con susurros al oído.

Ella prefería no verlo. Sus arrugas le parecían tres carriles de una autopista; su nariz gigante, un edificio en la zona metropolitana. Sus ojos lucían perdidos como ventanas cansadas, con los cristales opacos. 

Ella quería estar con él vendada, con la mente abierta, los ojos ennegrecidos, y la piel floreciendo en un desborde de néctar.

MTG 19/1



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