Ir al contenido principal

Destacado

Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Mía

No soy para todos.
No escribo para gustarle a todos.
Escribo para gustarme a mí,
segura, rebelde, comprometida conmigo.

No trabajo para caerle bien a todos.
Trabajo para sostenerme a mí y a mi cría
sin pedir permiso.

No respiro para compartir mi oxígeno
en espacios que me sofocan.
Respiro para seguir viva, siendo mía.

En la cultura occidental nos han enseñado
a vivir para agradarle a los demás,
a existir de rodillas,
a agradecer, a complacer,
a suavizar las palabras para no lastimar,
a pedir perdón por ser intensas,
por ser profundas,
por ser demasiadas,
por ser putas y brujas.

Y por más que se intente, no somos para todos,
somos para un pequeño círculo,
para un selecto grupo —en este preciso instante—
que no pretende cambiarnos,
que no se asusta al escucharnos
alzar la voz por las injusticias,
que no necesita reducirnos
para comprendernos.

Y cuando ese grupo se vaya,
solo serás tuyo y yo mía.
Yo conmigo.
Tú contigo.
La piel sin testigos,
la vida sin espectadores.
Solo tierra reencarnando.

Reconocer que no soy para todos
es liberarme de las cadenas impuestas
por la perfección,
caminar erguida sin el peso en la espalda,
danzar en libertad
con mi cuerpa,
mi esencia,
mi vida.

MTG 20/1



Comentarios

Entradas populares