Ir al contenido principal

Destacado

Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Clavada

Me levanté del mueble y sumergí mis pies en un mar interminable de piezas de LEGO: cuerpos en miniatura, ojos con guiñadas, ojos verdes, ojos negros, cabezas rodando por el suelo, cuadrados de colores brillantes con orificios perfectos para crear universos paralelos. Al pararme, mis pies comenzaron a sentir pinchazos; aquellos intrusos se habían apoderado de mi sala, de mi espacio. 

¡Recoge los le...!, intenté decirle a mi hijo.

Cuando di el primer paso, mi pie pisó un pez amarillo y anaranjado que habíamos construido horas antes con piezas diminutas y puntiagudas, y resbalé. 

¡Plashhhhh! 

Caí con torpeza, agitando los brazos como si estuviera nadando en el aire, hasta aterrizar en el piso con un golpe seco. 

“¡Me ahogo, me ahogo! ¡Que alguien me ayude!”, fue lo único que pude decir. 

Ya el agua me cubría el pecho y me subía a la garganta. No sé cuántas veces al día debía repetir la frase: juega, pero recoge los juguetes. Mi hijo me ayudó a levantarme, pero primero aplaudió mi clavada, como si para él yo fuera una nadadora profesional.

MTG 23/1



Comentarios

Entradas populares