Ir al contenido principal

Destacado

Espejismo

Otra vez me encuentro rozando esa fina línea entre la realidad y la virtualidad, intentando encontrar el amor en una pantalla, y hallando únicamente inmediatez, fugacidad, ausencia de compromiso y una profunda desilusión. Otra vez me cuestiono si debo cerrar la aplicación o seguir prostituyéndome sin ganancias, dejando que hombres ajenos decidan cuánta belleza ostento o qué arreglos debo hacerme para lucir como ellos quieren. Otra vez me desilusiona abrirme a la absurda honestidad de mi vida; contarles sobre mis trastornos, mis logros, mis sueños y mis alegrías. Leer y escuchar cómo se llenan la boca de elogios por un par de horas y, al caer la noche, el sueño se lleva mi nombre de sus pensamientos. MTG 22/3

Clavada

Me levanté del mueble y sumergí mis pies en un mar interminable de piezas de LEGO: cuerpos en miniatura, ojos con guiñadas, ojos verdes, ojos negros, cabezas rodando por el suelo, cuadrados de colores brillantes con orificios perfectos para crear universos paralelos. Al pararme, mis pies comenzaron a sentir pinchazos; aquellos intrusos se habían apoderado de mi sala, de mi espacio. 

¡Recoge los le...!, intenté decirle a mi hijo.

Cuando di el primer paso, mi pie pisó un pez amarillo y anaranjado que habíamos construido horas antes con piezas diminutas y puntiagudas, y resbalé. 

¡Plashhhhh! 

Caí con torpeza, agitando los brazos como si estuviera nadando en el aire, hasta aterrizar en el piso con un golpe seco. 

“¡Me ahogo, me ahogo! ¡Que alguien me ayude!”, fue lo único que pude decir. 

Ya el agua me cubría el pecho y me subía a la garganta. No sé cuántas veces al día debía repetir la frase: juega, pero recoge los juguetes. Mi hijo me ayudó a levantarme, pero primero aplaudió mi clavada, como si para él yo fuera una nadadora profesional.

MTG 23/1



Comentarios

Entradas populares