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Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Allium

La muerte se acerca a mí de forma evidente, toca la puerta de mi casa y pide permiso para entrar. Nadie más la ve, no la reconocen, no inhalan la pestidumbre que yo percibo; ese olor espeso a humedad vieja, a sábanas que nunca terminan de secarse, a paredes mohosas que guardan secretos, a hogares desintegrados por el dolor. 

Es un aroma que se mezcla con el olor a desinfectante barato que intenta cubrir el hedor del cuerpo enfermo; alcohol isopropílico evaporándose en el aire helado; guantes de látex recién rotos; y esa fragancia tenue, pero persistente, de piel cansada, de respiración tibia y ventanas cerradas.

Evitando hablar de ella, la evaden; no se atreven ni a nombrarla, pero aun así llega a mi casa y yo hablo con ella. Intento interrogarla, pedirle tiempo extra, negociar por él, aunque sea un respiro. Ella me muestra que no soy digna de conocer el día ni la hora en que mi casa se convertirá en un velatorio; lleno de hipocresía, de personas derramando lágrimas de cebolla, de abrazos que cortan como cuchillas y de conversaciones incómodas que debieron vivirse mucho antes, cuando el todavía estaba aquí.

MTG 7/12





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