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Destacado

Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Bienquerencia

—Mamaaaaá, quiero desayunar pancakes.

—Vamos, hoy es un buen día para visitar tu restaurante favorito.

Al entrar, las sonrisas en los rostros de las personas se dibujaban como poses detenidas para fotografías.

La música de Cuatro ambientaba el lugar con un:

Lelo, lai, lelo, lai,

lelo, lai, lelo, lai.

Pijamas, abrigos de Santa y atuendos coloridos cubrían los cuerpos de quienes desfilaban frente a nuestra mesa, ubicada en el centro del lugar.

Mientras los panqueques en forma de bombillas y aguinaldos trazaban un gesto de júbilo en la cara de mi hijo.

¡Qué glorioso ambiente de bienquerencia que se entrelazaba en el aire como átomos de alegría en la Navidad!

MTG 25/12



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