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Destacado

Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Surgir

He decidido salir de mi cueva, del caparazón, de mi fuerte seguro.

He decidido exponerme al sol, a la lluvia, a las miradas penetrantes de la gente, a las conversaciones incómodas, a la risa producida por momentos de felicidad.

He decidido hablar, expresar con palabras lo que el cuerpo experimenta, debatir con inteligencia, defender lo que el alma siente.

He decidido avivar mi cuerpo, dejarlo que sienta, que disfrute el roce de un abrazo verdadero, la transmisión líquida de un beso apasionado, esas chispas que recorren la piel cuando alguien te toca como si leyera un idioma desconocido.

He decidido dejar de temerle al temblor, al estremecimiento, al pulso acelerado que anuncia que estoy viva.

He decidido permitirme el deseo sin culpa, la ternura sin miedo, la vulnerabilidad sin vergüenza.

He decidido romperme viviendo antes que conservarme intacta en la oscuridad.

MTG 21/11




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