Ir al contenido principal

Destacado

Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Ser

¿Quién soy sin mi hijo?
A veces siento que nada.

¿Qué debo ser?
Todo.
Mujer.
Habitante de este planeta.
Ser humana antes, durante y después de él.
Lo que me haga feliz, completa, viva.

Algunos días codependo más de mi hijo que él de mí,
olvidándome de que existo,
de quién era
y de quién quiero ser.

Velar por mi bienestar es también cuidar el suyo.
Porque una madre agotada, enferma, traumada, no puede ser la madre que desea ser.
Solo resiste mientras puede,
hasta que un día entiende
que cuidarse a sí misma
es la forma más profunda de amarlo.

MTG 17/11



Comentarios