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Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Rizos

Ondulado, con rollitos dorados que subían y bajaban como dos niñes jugando al subibaja.

Así se desarrolló mi cabello durante mis primeros años de vida; una selva indomable donde cada rizo guardaba el eco de mis ancestras.

La plancha —artefacto matador de rizos— llegó a mí cuando tenía trece años, con la idea de ponerme el pelo bueno. Me lo mató, como quien corrompe, quema y destruye una ilusión. Alisarme fue domar mi historia, ponerle silencio a la voz que gritaba desde mis raíces.

En la juventud, mi cabello se volvió campo de batalla entre la aceptación y el deseo de encajar.

Tinte. Tenazas. Cremas. Detergentes amoniacados para el cabello. Cada producto, cada gota de tinte, era una mentira líquida infiltrándose hasta las entrañas; esa necesidad de blanquearme, de ser un poco más rubia.

Hoy, regresar a mis rizos fue reencontrar mi respiración natural, como si mi cabeza por fin recordara el viento. Puedo sentir a mis ancestras en cada hebra de mi cabello, en el movimiento la libertad y en la aceptación la plenitud.

Todos los cabellos son buenos.

MTG 8/11



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