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Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Oficio

Trabajar desde casa.
Levantarme.
Hacerle desayuno al nene.
Caminar hacia el escritorio.
Aterrizar el culo sobre la silla acogedora.
Prender la computadora.
Pensar. Pensar. Pensar.
Escribir.
Ofrecer apoyo académico.

Ponerme sobre mis pies.
Abrir la nevera.
Sacar la olla con el arroz con salchicha de ayer.
Cerrar la nevera.
Encender la flama de la estufa.
Fuego. Caliente. Alto.

Tomo el celular, entro a Facebook.
Hoy ningún hijo de puta de los que intentan un amorío conmigo me ha escrito.

El arroz está listo.
Lo sirvo, se lo sirvo en un plato pequeño pero profundo, color azul claro.
El aroma a comida despierta mi apetito.
Pero lo olvido.
Tengo que trabajar.

Me acomodo nuevamente en la silla.
Pienso. Escribo. Escribo. Pienso.
Analizo.

Me levanto, camino al baño. Subo mi traje de cuadros en colores pasteles.
Bajo mi panti—de esas de adulta mayorcita, ancha, gastada de tantas lavadas, la que solo uso para estar en casa.
Me siento en el trono —mi pausa no negociable, el acto que no puedo delegarle a nadie— y comienzan a bajar los chorros de orina como una fuente,
de tanto aguantar el deseo.

Se hacen las seis de la tarde y sigo trabajando.
Hoy trabajo de más,
porque hay días en que la insalubre salud mental me acorrala contra la pared,
me respira en la nuca
y no me deja sentarme a producir. 

Pienso, escribo, analizo... 

MTG 18/11




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