Ir al contenido principal

Destacado

Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Número

Citas cada dos semanas.
Luego, cincuenta días sin terapia.
Siete días para el primer encuentro con mi nuevo psicólogo.

Comenzar de cero.
Me siento como el día uno: ansiedad, depresión, confusión, persecución.

A veces deseo dibujar mi piel con una navaja.
Apretar el hielo no basta; respirar del diez al cero se vuelve un ritual intransigente,
una pérdida de tiempo ante el vacío presente.

Paso los días esperando la terapia,
esa que me reconecte conmigo,
la que me devuelva al cuerpo cuando ya no sé en cuál habito.
La necesito, la pido a gritos, la exijo...
pero nadie escucha.

Supongo que somos demasiadas
en la lista de espera del sistema de salud mental de este país.

Soy un número más:
un número el día en que mi psicóloga dejó de atenderme por dinero,
un número en la espera infinita de un nuevo tratamiento,
un número que aguarda,
resistiendo,
intentando que el filo de la navaja no se pinte con sangre y me termine de romper.

MTG 9/11



Comentarios

Entradas populares