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Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Idilio

Soñar con un amor bonito. 
Caminar por las calles del Viejo San Juan sosteniéndonos del brazo, embriagados de caricias, dejándonos alumbrar por la luna llena. Tropezar entre adoquines mientras reímos a carcajadas, como si el tiempo fuera nuestro cómplice. Sentarnos cerca del Castillo San Felipe del Morro a contemplar el espectáculo de las estrellas, sintiendo que el cielo se inclina solo para mirarnos.

Soñar con un amor bonito.
Descorchar una botella de vino rosado. Degustar juntos el manjar más exquisito preparado por un chef de manos firmes y mirada creativa, un hombre que cocina como quien escribe poesía con fuego: preciso, intenso y lleno de detalles que despiertan los sentidos. Mientras las velas tenues convierten el espacio en un ritual íntimo, nuestros cuerpos se preparan para ser el postre más dulce de la noche.

Soñar con un amor bonito.
Descubrir juntos cada biblioteca, librería, galería y museo de la isla. Perdernos entre libros, tertulias, arte y pensamiento. Juntos desaprender, aprender, deconstruirnos y reconstruirnos, hasta convertirnos en los Dioses de nuestro propio destino.

Soñar con un amor bonito.
Escuchar bandas sonoras, dejarnos seducir por la música clásica y el jazz. Ese sonido sublime que nos eleve, que nos abra el entendimiento y nos lleve de viaje a otro lugar sin movernos del aquí.

Soñar con un amor bonito.
Construir juntos un imperio, uno donde mi hijo, tú, yo, la literatura, la música y el arte sean la columna vertebral de nuestra historia; donde la educación sea brújula, la memoria sea cimiento, y el despertar marque el inicio eterno de un amor bonito.

MTG 16/11





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