Destacado
- Obtener vínculo
- X
- Correo electrónico
- Otras apps
Caprichos
Cumplo sus caprichos como quien se llena de luz, irradiada por la misma Diosa cuando él me dice mamá.
Abro la nevera en busca de un manjar americano para esta tarde sabatina.
Pancakes.
Haremos pancakes.
Abro la repisa y busco un plato hondo, una cuchara liviana, y completo los ingredientes con la mezcla lista para cocinar.
Él se trepa con cuidado en un escalón para alcanzar y ayudar a mamá en la preparación.
Sus manos suaves y pequeñas comienzan a verter la mezcla blancuzca; bate, que bate, hasta que el polvo se funde con el tope del gabinete.
—Cuidado, hijo, mezclemos con cuidado —le digo.
Él sonríe y continúa suavizando la masa espesa entre la mezcla y el agua. Sin grumos, no deben quedar grumos, repito como si fuese un mantra heredado.
Precaliento la plancha y voy vertiendo la mezcla.
—Mamá, te amo —me dice.
Energía para mi cuerpo, música para mis oídos, luz en la oscuridad: eso es esa frase para mí.
—Hijo, también te amo —respondo, sintiendo cómo la vida se acomoda en mi pecho.
—¡Los pancakes están listos! —le entono como si cantara una canción.
Él se ríe y dice:
—Mmmm… quiero uno grande.
Entre pancakes, complicidad, muñequitos en el televisor y una casa que aguarda por una limpieza profunda, disfrutamos —sin prisa, sin culpas— de este dulce capricho a las dos de la tarde de un sábado cualquiera.
MTG 15/11
- Obtener vínculo
- X
- Correo electrónico
- Otras apps

Comentarios
Publicar un comentario