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Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Tensión

Hiperventilar, respirar, inhalar.
Contar cinco, cuatro, tres, dos, uno.
Detenerme, gritar, explotar,
respirar otra vez.
Contar, gritar, llorar.
Así me sostengo,
entre el intento de controlarme
y el descontrol que me habita.

Tocar la bocina,
acelerar,
detenerme en el despaseo,
mirar el mundo desde el cristal empañado,
y llorar.

Hielo.
Apretarlo, derretirlo entre mis dedos.
Dibujar mi piel con el filo frío y cortante.

Caminar sobre el pasto,
sentirlo bajo mis pies descalzos.
Correr, que el viento me abrace.

Detenerme.
Respirar.
Vivir, aunque duela.

MTG 21/10



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