Ir al contenido principal

Destacado

Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Niebla

No recuerdo.
La depresión me ha inducido a colocar todo en el olvido,
me ha borrado con sutileza.

Hago el esfuerzo de recordar a las personas que he conocido,
sus nombres, sus rostros, las memorias que compartimos,
las risas que alguna vez me habitaron.
Pero todo se disuelve.
No recuerdo nada.
No queda más que siluetas sin voz,
fragmentos de un ayer que ya no sé si fue mío
o de la imaginación.

No recuerdo si lo que vivimos fue memorable,
pasajero, banal o mágico;
si fue un incendio o un espejismo,
si dolía o si curaba,
si alguna vez me miraste
como ahora intento recordarte.

Los lugares que frecuentamos son ahora
recuerdos lejanos, abstractos,
que mi mente no logra descifrar:
sueños que se deshacen al amanecer.

MTG 18/9



Comentarios

Entradas populares