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Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Mar

Bañarme bajo la lluvia, caminar descalza, sentir la humedad en mi piel, el sol besando mis curvas, el viento danzando conmigo.

Desnudarme, dejar mis pezones al aire, entrar al agua de playa, hacerme su diosa, habitarla, habitarme entera, sin fracturas.

Romper un coco, beber su néctar, saborear su frescura, degustarlo como quien celebra un manjar sagrado.

Caminar por la arena, masajear mi cuerpo con ella, adentrarme en su porosa textura, sentir cómo me acaricia, adhiriéndose a mi piel, convirtiéndose en extensión de mi deseo, en ofrenda y placer.

Y así logro sentirme completa, solo yo y ella, la madre naturaleza, su mar, su arena, su sensualidad y el fruto de su vientre.

MTG 22/10



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