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Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Diosa

Recuerdo cuando, luego de poseernos hasta confundirnos en un solo cuerpo, me decías que era una Diosa. Desde que ya no estás lo había olvidado.

Hoy, mientras mis manos descubrían cada espacio de mi humedad y mi latente sensación, me recordé: sigo siendo Diosa. No por ti, ni por él que estaba al otro lado de la pantalla… esta vez, por mí.

Soy la Diosa que trabaja y se esfuerza por conquistar el cielo y entregárselo a su hijo cada día.
La Diosa que siente desproporcionadamente, la que ya no busca encajar, sino simplemente vivir.
Aquella que danza entre letras y abraza las palabras como pinceladas en sus manos.

La Diosa que encuentra en sí misma y en su hijo la salvación y el refugio;
para que, cuando se mire al espejo y no se sienta Diosa, pueda reencontrarse.

Soy mi camino, mi verdad y mi vida.
Diosa mía.

MTG 1/10



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