Ir al contenido principal

Destacado

Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Expuesta

Lo hago otra vez. Me siento en el mueble, arropada por su espaldar reclinable, y deslizo mis dedos por la pantalla del celular. Entro al App Store y voy directo a ti. Te descargo una y otra vez, como desde que cumplí 24 años. Han pasado más de diez años desde que tejimos esta relación de amor y odio.

En ti he encontrado aventura, éxtasis, peligro, amor y desamor. Haces que mi trastorno se encienda como pólvora. Me ilusionas en segundos y me desilusionas al instante, cuando descubro que las fotos que publican no son reales. Ofreces tantas opciones, como una bandeja rebosante de carnes argentinas, que termino aburriéndome con la facilidad de poder cambiar cada minuto. A veces me siento como ganado, deslizándome hacia la derecha y la izquierda, entrando al matadero sin resistencia. Esperando ser elegida. ¿Pero elegida por qué? Por un cuerpo que nunca será suficiente frente a la infinidad de otros mejores; por mi carne y no por mi intelecto, por lo visible y no por lo que pienso o soy.

Admiro a quien te creó, porque sin conocerme logra generar en mí un descontrol absoluto. Pero al mismo tiempo lo odio, porque me obliga a confirmar, una y otra vez, que mi tratamiento aún no funciona.

El día que deje de buscarte habré quedado libre. Ese día sabré, por fin, lo que significa amar de verdad.

MTG 17/9


Comentarios

Entradas populares