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Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Resguardo

En estos últimos días la cama se ha vuelto mi aposento.

Me cuesta desprenderme de ella. Encuentro placer en el descanso, en acurrucarme bajo la suave y cálida sábana. Juego en su abrigo como si le suplicara que me resguardara del frío que reina afuera.

Mis medicamentos han sido mi alimento. Me mantienen con vida, aunque soñolienta, cansada, aturdida, atontada… pero viva.

Los sueños se han convertido en espejos. Me reflejo en ellos, en los recuerdos, en los místicos, en aquellos que parecen surreales. Los vivo como si fueran míos. Al despertar los entrego al olvido. No me pertenecen. No son mi verdad.

Mi pluma y esa libreta antigua, con papeles amarillentos que delatan las décadas transcurridas entre ella y yo, son mis únicas compañeras en esta habitación íntima, oscura y fría. De vez en cuando, al abrir los ojos, me siento a la orilla del lecho y comienzo a escribir.

Las letras me conducen a una nueva aventura. Me alejan de este espacio. Me llevan a un lugar donde soy una mujer sana y feliz.

Y así, entre palabras y enfermedades, comprendo que mi fragilidad también es mi fuerza. En ella arde mi verdad.

MTG 3/9




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