Destacado
- Obtener vínculo
- X
- Correo electrónico
- Otras apps
Resguardo
En estos últimos días la cama se ha vuelto mi aposento.
Me cuesta desprenderme de ella. Encuentro placer en el descanso, en acurrucarme bajo la suave y cálida sábana. Juego en su abrigo como si le suplicara que me resguardara del frío que reina afuera.
Mis medicamentos han sido mi alimento. Me mantienen con vida, aunque soñolienta, cansada, aturdida, atontada… pero viva.
Los sueños se han convertido en espejos. Me reflejo en ellos, en los recuerdos, en los místicos, en aquellos que parecen surreales. Los vivo como si fueran míos. Al despertar los entrego al olvido. No me pertenecen. No son mi verdad.
Mi pluma y esa libreta antigua, con papeles amarillentos que delatan las décadas transcurridas entre ella y yo, son mis únicas compañeras en esta habitación íntima, oscura y fría. De vez en cuando, al abrir los ojos, me siento a la orilla del lecho y comienzo a escribir.
Las letras me conducen a una nueva aventura. Me alejan de este espacio. Me llevan a un lugar donde soy una mujer sana y feliz.
Y así, entre palabras y enfermedades, comprendo que mi fragilidad también es mi fuerza. En ella arde mi verdad.
MTG 3/9
- Obtener vínculo
- X
- Correo electrónico
- Otras apps

Comentarios
Publicar un comentario