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Destacado

Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Refugio

Me siento debajo de una palmera. Observo la diversidad de colores que la habitan: crema, marrón, verde, amarillo, y en su tope un ramillete de cocos de agua. Decido acomodarme allí, resguardarme del sol, apoyar mi espalda en su tronco y contemplar las olas que vienen y van, danzando en un vaivén perfecto.

El mar está picado, los cocos cuelgan justo encima de mi cabeza, el viento sopla con fuerza; sin embargo, algo en mí hace que el tiempo se detenga justo en este lugar. Cohabito en paz, la naturaleza y yo, en un mismo latido.

Las garzas me acompañan, humedeciendo sus largas patas en el agua tibia y salada de la orilla. De pronto escucho música, es el mar que me canta, las aves que me sirvan melodías al oído, y el viento que sopla como coro invisible.

Qué maravilloso regalo el de la naturaleza: un instante suspendido en el que el mundo desaparece, y solo queda el murmullo del mar, la danza del viento y el eco de mi alma fundida con la orilla.

MTG 9/9




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