Ir al contenido principal

Destacado

Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Dualidad

Soy de matcha y tú de moca.
Yo café, tú chocolate.
Yo frío, tú calor.
Yo otoño, tú verano.

Yo colores vivos,
tú gris, negro y azul.
Tú evitativo, yo apego inseguro.
Tú tranquilidad, yo intensidad.
Tú introvertido, yo extrovertida.

Y aun así, ¿qué vimos el uno en el otro
que nos hizo enamorarnos?
La sensación de estar completos,
tener mi mundo, pero también lo mejor del tuyo.
Ser el complemento perfecto.

Y sin embargo, el complemento perfecto no sobrevivió al paso del tiempo.
Lo que un día fue unión de contrastes terminó siendo distancia.
Tus silencios pesaron más que mis palabras,
mi intensidad desbordó tu calma,
y la balanza que nos sostenía se quebró.
Hoy tú eres paz, y yo aprendo a encontrar la mía en la soledad.

20/9

Comentarios

Entradas populares