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Destacado

Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Deguste

Los viernes mi hogar se llenaba de algarabía. Todas las luces se encendían, brillando como en las mejores veladas navideñas. Volvíamos de la compra y, entre risas, preparábamos un exquisito menú que saciaba la barriga y alimentaba el corazón. Entre especias, sazones y sofrito casero, nuestros cuerpos se encontraban y se fundían con el aroma que escapaba de las ollas, como si también aguardaran la cocción perfecta. Nuestras manos, impregnadas de condimentos, se rozaban encendiendo calor y llama en la cocina.
 
Después venía el sofá, ese espacio que convertíamos en refugio. Poníamos un documental que apenas importaba, porque lo esencial era mirarnos, acariciarnos, sonreírnos. Hacíamos del apartamento una cápsula, un lugar seguro donde los viernes tenían sabor a eternidad. Nos devorábamos todo, como si el mañana fuera a escasear. Había urgencia de llenura, de pasión desbordada.
 
Tus despedidas se alargaban durante horas, no te ibas del todo, pero tampoco te quedabas. Y siempre, tras el viernes, llegaba el sábado… ese día en que te perdía, hasta el próximo viernes.
 
Hasta que no regresaste. Y ya los viernes no saben igual.

MTG 19/9

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