Ir al contenido principal

Destacado

Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Buffet

Abro los ojos al compás de la música de Gale, que suena como despertador matinal. Me estiro y, por inercia, mis manos buscan el celular en la mesa de noche. Lo enciendo y abro la aplicación; me recibe un banquete de rostros —un buffet de posibilidades—: altos, bajos, delgados, robustos, con barba, sin cabello; todo dispuesto para ser escogido.

De pronto suena el WhatsApp, eres tú dándome los buenos días. Te elijo, hoy, nuevamente, te prefiero a ti. Tus conversaciones profundas, tu disponibilidad para convertir los momentos en algo especial, la forma en que te ocupas y te preocupas por si estoy bien.

El día pasa y me pregunto si tú también me estarás eligiendo a mí, o si ya te habrás cansado. Me cuestiono. Entre tantas mesas servidas, la duda —esa vieja costumbre— vuelve a llamarme.

MTG 25/9



Comentarios