Ir al contenido principal

Destacado

Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Amplificación

Con el diagnóstico de la psicóloga,
veo todo multiplicado en intensidad,
magnificado como un número que intenta dividirse por cero,
creciendo sin límite hasta volverse inabarcable.

La mascarilla sobre mi boca
se siente como miradas de disgusto,
asco,
soledad,
mientras deambulo por las góndolas del supermercado
antes de encerrarme cinco días más.

Mi voz, entrecortada por la dificultad respiratoria
y la falta de aire,
se siente como un eco de aburrimiento
y desilusión
que percibo a distancia
en mis estudiantes.

Mi cuerpo,
tendido en la cama
y adormecido por las tres tabletas,
dos veces al día,
más los otros medicamentos,
parece el preámbulo
de una muerte solicitada
por mi propia conciencia.

El distanciamiento lo vivo
como si montara una nave extraterrestre
sin regreso posible
a los rostros de mis seres queridos,
esos que casi no veo,
pero que puedo mirar
cuando aún la libertad nos lo permite.

Todo lo percibo desproporcionado,
a la medida exacta
de mi dolor.

No existe disgusto ni asco.
No existe la soledad,
el aburrimiento,
la desilusión,
la muerte anticipada
ni una nave que me lleve a Marte.

Todo está en mi mente,
multiplicado, distorsionado,
pero tan real en mi cuerpo
como el aire que me falta
y el dolor que me habita.

MTG 2/9



Comentarios