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Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Errante

Soy como un barco a la deriva,
sin timón, sin rumbo,
naufragando en medio de un mar impetuoso
que no pide permiso para fundirse conmigo
hasta desaparecerme.

El viento ignora mis plegarias,
las olas me arrastran con una furia antigua,
y yo, con las velas rotas,
me sostengo apenas
con la esperanza remota
de que, en algún lugar,
una costa me reconozca.

Me he perdido.
No sé quién soy,
ni de dónde vengo.
He olvidado incluso
lo que significaba tener un hogar.

No tengo fuerzas para avanzar,
mucho menos para regresar
al sitio que alguna vez llamé origen.
Solo floto.
Existo.
Espero.
Esa mano amiga que me auxilie.
Que me abrace.
Y me rescate de mí.

MTG



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