Ir al contenido principal

Destacado

Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Sentir

La alarma me arranca del sueño. Le suplico cinco minutos más, pero insiste, insiste, como si quisiera adueñarse de mis ojos y arrojarme a este mundo áspero.

Me levanto tambaleante, camino como náufraga en mi propia casa, con pasos torcidos, como si hubiera bebido whisky toda la noche y todavía nadara en mis venas.

El filo de la puerta hiere mis pies, pero no duele. Nada duele.

He probado pellizcar mi piel, invocar el ardor, buscar un rastro de vida en mis nervios mudos. Nada.

Mi cuerpo calla, este caparazón que cargo por fuera evita sentir dolor, porque por dentro solo queda un eco apagándose, los últimos suspiros de lo que alguna vez fui.

MTG



Comentarios