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Destacado

Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Salvación

Escribir me salva.

Me salva de mis deseos incontrolables de dar muerte a lo poco que sigue con vida.

Me salva de mí, de ti, de mi pasado, de mi presente —aunque no sé si me salvará del futuro.

Escribo desde que era niña.

Desde entonces las letras han sido mi refugio: poemas, cuentos, obras, canciones, discursos, ensayos.

Las letras me han abrazado en mis desiertos y en mis solsticios de verano, en mis primaveras luminosas y en mis noches frías de invierno.

Ella me entiende y yo la entiendo a ella.
La palabra es la única que no me hiere.
Me quiere con vida, por eso sigue a mi lado.

MTG 31/8





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