Ir al contenido principal

Destacado

Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Picos

Sé que no comprendes del todo mis 
cambios de humor.
Mis altas como montañas
y mis bajas como precipicios.

Mis tres horas de energía al día
que arden como bengalas
y se apagan de golpe.

Mis lágrimas que corren solas,
como si mi piel guardara ríos secretos
incapaces de contenerse.

Mis aumentos y descensos de peso,
mis celos que brotan sin razón
como espinas invisibles.

Mi ira como un volcán dormido
que despierta de pronto.

Mi dolor constante.
Mi cansancio que arrastra los huesos.
Mi abominación por este mundo
que a veces siento demasiado vano para habitarlo.

Quiero decirte que no estás solo,
yo tampoco los comprendo del todo.

Estoy aprendiendo a descifrarme,
a sostenerme en equilibrio
como un funambulista en la cuerda floja,
a encontrar pequeñas brasas de energía
que me mantengan encendida,
a regalarte libertad
sin que mis miedos me aten.

Mientras tanto,
solo necesito que me abraces tan fuerte
cuando estés conmigo
que ese abrazo me alcance
como provisión de ternura
para todos los días en que no nos veremos.

No necesito palabras,
solo que me ames tan intensamente
que tu energía se funda con la mía.

Que en las noches de soledad
pueda sentir tus manos
como un refugio invisible,
como un faro en mi oscuridad,
como un recordatorio de que la vida,
aunque duela,
todavía tiene sentido en tu calor.

Abrázame
hasta que mi cuerpo tiemble de calma,
hasta que mis picos se suavicen en tus brazos
y mi caos se derrita en un suspiro.

Abrázame
hasta que el mundo exterior deje de rugir
y solo quede el silencio acompasado
de nuestra respiración.

Porque en ese abrazo, amor,
descubro la estabilidad que necesito:
la certeza de que,
aun en mi vaivén de mareas,
existe un lugar
donde puedo descansar.

MTG



Comentarios