Ir al contenido principal

Destacado

Pulsión

Haaaaaah… shhhhh… haaaah… Inhala profundo por la nariz. Exhala lento por la boca. Haaaaaa… ffffff… Bip… bip… bip… —Relaja tu mente, controla tu cuerpo. Respira por la nariz y suelta por la boca. Solo piensa en el aquí y el ahora. Pronto saldrás de este hospital. Respira nuevamente. —¡Carajo, esto no me funciona! Busco el celular, acurrucado entre las sábanas florales que me trajo mi madre la última vez que pudo visitarme, el domingo. Fue hace dos días o menos. Hoy es martes, pero siento que no nos vemos desde hace meses. El tiempo se vuelve lento en este lugar; el aire se encierra y me asfixio conmigo misma. Abro mi celular flip y trato de escribir con una sola mano, la izquierda, la no dominante. Intento generar una bitácora para que, cuando pueda escribir mejor, no olvide del todo la realidad. A mi libro de memorias no le hacen falta más capítulos, pero hay que añadir cómo es tratado un paciente con TLP durante una hospitalización. ¿Habré dicho que tengo TLP? ¿Cumplimenté un recuadro...

Abandono

El abandono es inminente.
Las llamadas se acortan, 
las distancias se alargan, 
las salidas se vuelven escasas.

La frialdad se cuela en cada paso, 
en cada gesto, 
en cada intento de conexión.

Espero el momento en que ya no quede nada,
cuando arranque de raíz la planta que se marchita.

Quizás la dañé por no darle agua suficiente,
o tal vez ya venía enferma desde su nacimiento.

Llevo meses cuidándola,
pero también debo admitir que últimamente la he olvidado.
Pensé que, en vez de salvar una planta que muere,
debería aprender primero a cuidarme a mí.

No me malinterpretes: quiero a la planta,
amo sus hojas aun cuando amarillean,
su olor tenue, y la esperanza de que algún día
me regale flores.

Vivo en contradicción,
esperando el día en que la planta, 
por sí misma, deje de existir,
mientras yo sigo sufriendo el abandono.

MTG



Comentarios

Entradas populares