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Espejismo

Otra vez me encuentro rozando esa fina línea entre la realidad y la virtualidad, intentando encontrar el amor en una pantalla, y hallando únicamente inmediatez, fugacidad, ausencia de compromiso y una profunda desilusión. Otra vez me cuestiono si debo cerrar la aplicación o seguir prostituyéndome sin ganancias, dejando que hombres ajenos decidan cuánta belleza ostento o qué arreglos debo hacerme para lucir como ellos quieren. Otra vez me desilusiona abrirme a la absurda honestidad de mi vida; contarles sobre mis trastornos, mis logros, mis sueños y mis alegrías. Leer y escuchar cómo se llenan la boca de elogios por un par de horas y, al caer la noche, el sueño se lleva mi nombre de sus pensamientos. MTG 22/3

Limón

Tomo un limón de la cesta sobre la mesa del comedor.
Juego con él, lo hago danzar, lo paso de una mano a otra
como si fueran piruetas de niña.
Resbala, cae. Lo recojo, lo abro en dos mitades.

Mientras aparto sus semillas, me pregunto por qué atraigo a hombres
que huyen del roce, que se esconden en su propio silencio.
Me pregunto qué falla en mí,
qué parte de mi cuerpo o de mi alma debo pulir para no repetir la misma historia.

El limón abierto me observa
como quien espera ser devorado sin piedad.
Tomo un vaso de agua y extraigo su jugo.
Desearía que alguien me exprimiera con la misma entrega con que mi química se funde con el limón, 
juegos sucios, caricias suaves, presión intensa.

Pero mientras no halle una piel donde habite el apego seguro,
me beberé el agua con limón:
ácida, clara, solitaria.
Y en cada sorbo soñaré con la boca
que me recorra en un lamido voraz,
tan intenso como el deseo con que muerdo el sorbeto entre mis dientes
y pruebo la bebida.

MTG 21/9


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